
Es fin de año y es época de balances, a mi particularmente me llega distinto porque también cambio de década, así que mi balance no será solo anual. He aprendido muchas cosas en la vida, algunas otras me pude haber salteado y otro tanto me he negado.
Hay gente que dejó huellas en mi vida, y estoy llena de agradecimientos, así que Gracias a... por enseñarme que...
- Mamá, que puedo lograr todo lo que quiero, el límite es el cielo
- Papá, el camino del conocimiento, cuando no supo explicar algo con palabras lo resolvía con un libro
- Poly, a conducir mis propios autos, autoquererme, autorespetarme y autovalorar tal como soy
- mi abu-madrina, que YO puedo hacer la diferencia, a través de mis elecciones
- María, mi gran amiga, la incondicionalidad en la aventura, la ventura y la desventura
- Lionel, el amor de mi vida, que el amor es sano y no lastima, si hace daño no es amor
- Daniela, que un abrazo y un besito en la frente curan más que nada en el mundo
- Marcela, que podemos inventarnos rituales para "exorcizar el maleficio"
- Karina, que si no podes salir por la puerta podes agarrar la ventana
- Mabel y Cristina, que hay que saber compartir
- mis abuelos, que los límites se ponen por amor, porque la vida no es libre albedrío dado que existe el respeto por el próximo
- las chicas del colegio me enseñaron a ver mis defectos, pero la moda me enseñó que existe la belleza exótica y la vida que hay belleza siempre que uno quiera y esté dispuesto a verla.
Es bueno saber que a veces hace bien revolcarse en el estiércol (por no decir mierda con muchas R) para poder diferenciar cuando hay olor a flores, y tocar fondo como si cayéramos en las profundidades del océano, para ver que tan alto podemos brincar incluso a veces volar recordando la premisa de mamá: el límite es el cielo!
Primero aprendí a flotar, así que ya no me hundo; luego aprendí conducir, así que ya no me quedo; ahora quiero aprender a pilotear ya se que sin motores igual se puede planear, yo pienso en seguir llendo hacia arriba.
Uno es dueño de sus decisiones y responsable de sus consecuencias. Uno puede decir que si, o que no y cualquiera de las dos determinaciones nos llevan por un camino que serán distintos, pero nos devolverá una respuesta y tenemos que estar dispuestos a aceptarla sea lo que sea, porque la negativa también es una elección.
Si volviera a nacer seguramente no elegiría pasar por todo de vuelta, me gustaría otro viaje, otro camino que recorrer pero igual me gustaría que me lleve a ser lo que soy hoy.